Creo que mi generación (25 a 32 años, más o menos) tiene un defecto bastante feo (por no decir una palabra más dura) les cuesta mucho aceptar que admiran al vecino. No tienen problemas con decir que admiran a una persona lejana e inalcanzable como un artista, un director de cine, un músico, un webstar estadounidense o un escritor famoso, pero se resistirán bastante en aceptar que admiran al que tienen al lado, al que está “al mismo nivel” o inclusive a alguien con menos experiencia o trayectoria.
Recientemente estoy notando comportamientos similares en personas más jóvenes, los menores de 25 años que probablemente tienen una educación diferente, que no se ven tan influenciados por mi generación pero que lamentablemente caen en el mismo error. Estas personas crecen con el internet disponible en cualquier momento y por lo tanto tienen muchos vecinos.
Yo creo que no está mal admirar al vecino, creo que es importante dar crédito a quienes te inspiran, a quienes, por medio de su trabajo, te ayudan a ser mejor, a quienes causan que trabajes más duro, de quien ves un trabajo y te deriva a una buena idea, no importa que sea una persona que hace lo mismo que tu, que habla tu mismo idioma y que es “alcanzable”.
8 Comentarios
Tienes toda la razon compañero! Saludos
Concuerdo con vos Eduardo. Es importante admirar a nuestros pares y tuve colegas de los que aprendí muchisimo de mi misma edad. Por que decís que esto es un tema particularmente generacional?
El pensar que una persona es inalcanzable es un pensamiento mediocre, el inetresante en una persona según tu inalcanzable es mas mediocre aún y lo mas mediocre es no hacer nada para alcanzar a esa persona inalcanzable.
pienso y practico lo mismo, me gusta poder leerlo aqui
Venga, pero que buena reflexion Eduardo, espero que al escribirlo tu tambien corrijas el defecto citado. Te secundo la nocion por que me a pasado mas de una vez que no acepto que algunas influencias vienen de arriba o de abajo, y es una maldit* maña que tenemos los latinoamericanos, pero hay vamos cambiando de a poco.
Tienes razón, pero creo que es más una cuestión cultural que generacional. “Nadie es profeta en su tierra”.
Creo que más que generacional es un problema de nuestra cultura hispanoamericana (que no quiere decir que no exista también en otras)
Probablemente por la manera en que estaba estratificada nuestra sociedad durante la colonia y que en muchos países se prolongó después de la independencia, incluso hasta la fecha, pero no se ve bien que alguien quiera sobresalir, hacer olas, saltarse las trancas, no aceptar el lugar donde Dios lo puso (ya ves que también tenemos la costumbre de echarle la culpa de todo a Dios). Por lo menos no sin irse 10 años a “hacer la América”. Y los americanos ¿a dónde nos vamos a ir? (A Europa, supongo)
Lo importante es reconocer que tenemos un problema, formar un grupo de Envidiosos Anónimos o algo así y tratar de superarlo.
Cuestión donde en Latinoamérica es marcado, quizá por la invasión y transculturización española, al final decidimos que influencias tomamos y en ese proceso evaluamos un mundo de información, quizá si lo planteamos en términos de igualdad y que determinado objetivo del vecino fué logrado bajo tenacidad, esfuerzo y constancia, es decir con trabajo, veremos que son las pautas a seguir para obtener nuestros propios objetivos.
Promueve el análisis y el pensamiento el post, saludos y buen tema Eduardo.
Jorge Mauricio